En los años cuarenta del siglo XX aun existían lugares en el planeta donde grupos de seres humanos vivían inmersos en la cultura del paleolítico, ni conocían la agricultura ni la domesticación de animales, ni los metales ni por supuesto habían visto alguna vez al hombre blanco y su tecnología.
Para los antropólogos sería el maná, donde poder estudiar culturas sin contaminar por los avances de la cultura occidental, sus relaciones sociales, su economía, sus creencias, su estructura social, etc.
Pero no fueron antropólogos los que llegaron a estos lugares, mayormente islas situadas en el continente australiano, Melanesia y Micronesia, sino que los que llegaron fueron los marines useños (de USA).
En plena guerra mundial, los marines buscaban espacios donde instalar puestos de comunicación y abastecimiento en el Pacífico, que encontraron en pequeñas islas donde a lo sumo había aparecido algún que otro predicador que no había tenido ningún éxito.
Llegaron con sus aviones ...