FX 3D lo último en efectos especiales

Películas como John Carter, La Invención de Hugo, Underworld, Furia de Titanes 2, etc.,  se basan casi por completo en los efectos especiales más espectaculares que se pueden esperar, ahora más evidentes con la tecnología 3D, y donde deben estar muy cuidados al detalle todas  las acciones. Una película muy taquillera es Battleships, y sus efectos especiales son los más difíciles de conseguir, ya que es por el agua donde se desarrollan casi todos los planos difíciles. Para conseguir que las escenas de acción trepidante sean lo más realistas posibles, el cine recurre al software, a programas de ordenador muy complejos y costosos que aplicados en el montaje, se diluyen con los actores de una manera imperceptible para el espectador.

La empresa que diseñó, por ejemplo, este programa que revolucionó en el cine las escenas acuáticas, es madrileña, Next Limit, que produce simulación de fluidos y estructuras de alta precisión. Por ejemplo, en El Señor de los Anillos, la sangre que corre por la película Los 300 y las cataratas en La Búsqueda2,  son obra de este estudio español. Ya en el 2008 recibieron el Oscar a los avances tecnológicos aplicados a la cinematografía. Pero no es la primera ni la última vez que creadores españoles contribuyen en el 7º arte a la mejora en su faceta de ficción. Ya en los inicios Dalí, Buñuel, etc., llegando a Juan de la Cierva, sobrino del inventor del helicóptero, que recibió la estatuilla de Hollywood en 1969 por desarrollar un estabilizador óptico (dynalens), que eliminaba los desenfoques y vibraciones no deseadas de las cámaras en 1969. Tora, Tora, Tora, ganaría ese mismo año la estatuilla a los mejores efectos especiales.

Así tenemos que la industria del cine, tanto norteamericana como europea, está poblada de especialistas hispanos, tanto en la parte física: animales, actores dobles (especialista), como en su parte técnica. Luego, para aplicar el 3D, primero se deben tomar los planos desde distintas cámaras y rodando a la misma vez, y visualizar el resultado a través de unas gafas especiales con filtros de LCD, es como si se proyectara una película para cada ojo. Todo eso presenciado en una sala Imax, nos lleva al máximo exponente del realismo imaginable.

Toni Ferrando.

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