La ciencia detrás de los suplementos alimenticios

Ya sea aceite de pescado, un complejo multivitaminas o cualquiera de los muchos complementos nutritivos del mercado, la pastilla o cápsula diaria se ha convertido en una rutina para millones de personas en todo del mundo. ¿Pero realmente los necesitamos? ¿Debemos creer al pie de la letra todo lo que se dice suplementos alimenticios?

Los médicos dicen que los necesitamos. La publicidad nos anima como es normal a su consumo y las cifras de ventas del sector aumentan año tras año, lo cual nos informa de que realmente los estamos comprando. La mayoría de la gente está de acuerdo en que son beneficiosos para nuestra salud pero, ¿y si realmente no los necesitáramos? El propósito de esta entrada es dejar a un lado las creencias y escuchar que tiene que decir la ciencia. Estudios recientes sitúan a los aceites de pescado, la vitamina D, la glucosamina o los complejos entre los suplementos más consumidos. ¿Pero realmente estamos obteniendo algún beneficio de ellos?

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Los aceites de pescado

La creencia: La buena salud del sistema cardiaco se ha convertido en un aspecto estrechamente vinculado al consumo de grasas saludables, especialmente los aceites de pescado, tanto que a día de hoy es uno de los principales productos del mercado. En un comienzo de pensaba que eran capaces de mantener siempre sano nuestro corazón a causa de su poder anti-inflamatorio y su capacidad de mantener a ralla los triglicéridos. Sin embargo, algunos estudios recientes sugerían que no tenían ningún beneficio. ¿La trampa? Estos estudios analizaron solo a individuos de “alto riesgo”, lo cual significa que el estudio estaba escondiendo en cierto modo los beneficios reales de este producto sobre individuos en condiciones normales.

¿Los necesitamos? En nuevos estudios centrados en el funcionamiento circulatorio, se ha descubierto como aquellos individuos con más bajos consumos de aceites de pescado, tienen niveles más altos de sufrir ataque cardíacos.Asimismo, las investigaciones sugieren que ayudan al desarrollo cerebral así como a la prevención de enfermedades mentales. Su seguridad, precio y potenciales beneficios, hacen que realmente merezca la pena su consumo. El aceite de algas es también una buena alternativa para las dietas estrictamente vegetarianas.

 

Vitamina D

La creencia: La vitamina D fue primeramente reconocido como un metabolizador esencial de minerales para los huesos. Sin ella, los niños pueden desarrollar distintas deformaciones en ellos. Recientes investigaciones hallaron que también podía tener beneficios sobre la salud de los sistemas cardiovascular, muscular, nervioso y endocrino.

¿La necesitamos? Para aquellos que tienen deficiencias, la suplementación realmente funciona. Sin embargo, si tenemos unos niveles adecuados de vitamina D, no observaremos demasiadas diferencias.

 

Glucosamina

La creencia: La artritis y el dolor en las articulaciones son incomodidades que, al contrario que otras deficiencias nutricionales, podemos sentir, lo cual hará mucho más probable que emprendamos acciones para ponerles freno. La glucosamina es uno de los suplementos más apropiados para ello, pero hay alguna pega.

¿La necesitamos?Comprobemos bien su etiquetado. Necesitamos tomar sulfato de glucosamina, en la medida en que se ha probado que el clorhidrato tiene peores resultados. Asimismo, asegurémonos de que la dosis es suficiente.

 

Multivitaminas

La creencia: Por muchos años, “una pastilla al día” ha sido la piedra angular de muchas dietas. Sin embargo, recientes estudios han menoscabado un poco su popularidad. Varias investigaciones científicas han mostrado que los complejos multivitaminicos son mediocres cuando se trata de prevenir riesgos cardiacos o mejorar el rendimiento mental. Estos hallazgos han provocado una reacción, en cierto modo desmedida, y ahora todo el mundo anda diciendo que son una pérdida de tiempo.

¿Las necesitamos? Antes de tomar cualquier tipo de mineral o vitamina, debemos preguntarnos por qué la estamos consumiendo. En lugar de tomar una pastilla que puede probablemente satisfacer las necesidades diarias de la mayoría de las personas, lo recomendable es satisfacer nuestras propias necesidades y deficiencias específicas. Si estamos preocupados a cerca de un problema de salud en concreto analicemos nuestra dieta primero. Por ejemplo, si no comemos muchos vegetales, hay una alta probabilidad de que debamos usar vitamina K. Sin embargo, si existen un par de situaciones en las cuales los complejos multivitaminas son una buena opción: si no prestamos ninguna atención a nuestra dieta o si estamos siempre continuamente a dieta. Siempre será mejor que no tomar ningunos.

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