La controvertida cornucopia

Desde que apareció Santiago Camacho en su sección de IV MILENIO, un programa del canal quatro que se emite a altas horas de la madrugada entre los domingos y lunes de cada semana, y habló sobre el prototipo de una máquina llamada “cornucopia”, y que tienen “a custodia” en el Instituto del MIT, un aluvión de comentarios a favor y en contra sobre su existencia inunda la Red constantemente. De momento la que veis en la foto primera existe y es un prototipo que monta galletas o magdalenas con chocolate. He encontrado comentarios de todo tipo: desde los más escépticos hasta llegar al extremo del insulto por “montajes” de noticias sin ningún rigor científico, hasta el de testigos que juran haber contemplado personalmente dicho aparato, y que realmente cocina construyendo de la nada cualquier plato programado.

Antes que nada, os explico que el artefacto bautizado como cornucopia, es una especie de impresora digital en los cuáles, en vez de proyectar tinta desde sus cartuchos, deposita cantidades de alimentos a la carta. Si el resultado se sirve en caliente, el microondas que contiene la mezcla, lo cocinará en su punto exacto, y si es un alimento en frío, sólo hay que abrir la compuerta y servirse en la mesa. ¿Fantástico, no? Así, con indicar, por ejemplo, que nos apetece un plato de paella, la impresora creará de la nada una suculenta comida de arroz calentito.

Creo que es esto último lo que ha disparado la contrariedad en muchos espectadores de tv. y navegantes de la Web: “crear de la nada un plato complejo alimenticio y cocinado”. Quizás no se han parado a pensar que no hay nada que se cree de la nada. Se debe recalcar que se necesitaría combinar una larga serie de cartuchos con centenares de ingredientes básicos para que debidamente “imprimidos” terminen en nuestra mesa del comedor. En mi opinión no veo tan escandaloso que dicho aparato se comercialice en el futuro. Quizás porque siempre estoy manejando curiosidades científicas y la tecnología nos sorprende día a día con algo nuevo. Pero también estoy de acuerdo con los escépticos cuando, y debemos admitirlo, hoy en día se está muy lejos de producir una cornucopia lo suficientemente pequeña para que quepa en nuestra cocina, ni un bolsillo suficientemente lleno como para permitirse el gasto si se lanzase al mercado. Pero todo llegará ¿verdad?

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