La generación nocilla, la nueva literatura

Ayer escuchaba la radio y una señora, no recuerdo el nombre, mencionaba a la generación nocilla como la nueva literatura. Definía, a esta generación, como escritores que escriben temas cortos, incluyendo muchas imágenes como si de blogs se tratara.

El tema me ha llamado la atención y he tratado de interesarme por estos escritores.

La invención del término se la debemos a la periodista Nuria Azancot, de la que no he encontrado bibliografía y por otra periodista  que lo ha repetido Elena Hevia, de la que tampoco he encontrado biografía.

El término nocillero fue inspirado en la trilogía, de título Nocilla Projet, del escritor Agustín Fernandez Mallo,  uno de los escritores reunidos en Sevilla por la Editorial Seix Barral y la Fundación José Manuel Lara para crear un Atlas de literatura en 2007.

                     

Los escritores allí reunidos parece que tenían en común una “nueva forma de hacer literatura”.

Sus textos no poseen la estructura clásica (planteamiento, nudo y desenlace), sino que se caracterizan por la fragmentación de los mismos, de hecho lo describen como temas que sabes como empiezan pero no como terminan, con un gran número de personajes que aparecen sin más y desaparecen como aparecieron, que se apropian de textos ajenos y que mezclan géneros literarios.

NURIA AZANCOT | Publicado el 12/03/2010

Desde hace tres años no hay reunión de escritores célebres que no acabe con un lamento: esto de los nocilleros, de los fragmentarios, está haciendo mucho daño a nuestra narrativa. ¿Por qué? Porque, dicen, está todo inventado. Porque son un remedo de la verdadera literatura. Un invento mediático sin nada dentro. Críticas que no suelen trascender al lector pero que demuestran que las aguas literarias bajan más revueltas que nunca. Porque ellos, los fragmentarios, los mutantes, no están dispuestos a callar.

Los llaman los jóvenes escritores,  y todos pasan de la cuarentena, pues se trata de nacidos entre 1960 y 1976 del siglo pasado.

Escritores que han publicado en pequeñas editoriales y que para hacer conocida su obra han empleado las nuevas tecnologías y en especial sus blogs.

No están muy a gusto con la denominación de nocilleros o generación nocilla, ellos prefieren llamarse “Afterpop y Homo Sampler”.

Les llaman también mutantes, fragmentarios, términos algo denigrantes. Fernández Porta, uno de los escritores incluidos en esta generación nocilla, define a esta generaciónse queja:

 “Es una generación cambiante, cada uno de estos escritores tiene una gran capacidad para reinventarse, de forma que no te puedo decir cómo nos verán dentro de algunos años”, plantea preguntado por qué pasará cuando llegue el after, ‘after pop’. “El juicio de la historia ya está ocurriendo y es tan injusto y tan caprichoso como cualquier otra cosa, por eso me hace tanta gracia preguntarme o que me pregunten qué se dirá de nosotros”. 

“Se dicen cosas que son habladurías, me parece indispensable haber leído nuestros libros para poder hablar de ellos”, condena el ensayista en torno al reportaje Los fragmentarios, ¿a muerte con los clásicos?, publicado en El Cultural el pasado mes de marzo, y en el que estos escritores jóvenes se defendían de las críticas vertidas sobre ellos por parte de colegas consagrados. “Me pasa con cierta frecuencia que veo comentarios en los que sale mi nombre y sé de sobra que no me han leído. Es horrible que los medios incluyan opiniones que son prejuicios”. 

 

En definitiva, que no está sucediendo nada que no hubiera sucedido antes, una nueva generación desbanca a la que estaba como estos último lo hicieron con sus predecesores. Los gustos cambian con los tiempos y la literatura no se encuentra fuera de este ámbito.

Esta es una sociedad ecléctica en la que encontramos gustos para todos, de los más clásico a lo nocillero pasando por todos los términos intermedios que puedas imaginar.

Lo que al final cuenta es cuantos lo leen, cuantos compran los libros. Será el público, hoy como ayer el que decida quienes se quedan y quienes se van, y la historia y los críticos harán el resto en el futuro.

Fuente: el cultural, el cultural y literatura actual

muri, un beso

 

 

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