¿Consolidar, restaurar o restituir?

Una de las funciones de los arqueólogos e historiadores es decidir cual será el sistema que se empleará en ruinas o en edificios a la hora de repararlos. La pregunta es si consolidar, restaurar o restituir.

En la antigüedad cualquier edificación que se quería conservar y mantener, se reparaban con los métodos y técnicas del momento y si era necesario añadían cualesquiera mejoras técnicas o estéticas que se practicaran en el momento histórico de la reparación.

Nadie se planteaba si se estaba desvirtuando lo que su constructor tenía en mente o si era o no aceptable al momento histórico original.

Hay que recordar que cuanto más cercano se está en el tiempo a una construcción se convierte en un edificio viejo que no antiguo y su valor frente a lo moderno es menor. Solo el paso del tiempo lo convertirá en antiguo y adquirirá prestigio.

Los arqueólogos toman conciencia de la importancia que tienen las acciones efectuadas sobre las edificaciones a partir del siglo XIX.

Dos fueron las tendencias.


Una de la mano de Eugène Viollet le Duc, arquitecto, arqueólogo y escritor francés, que planteaba realizar restauraciones de los edificios.

Para ello redactó una metodología según la cual se debía, previamente, realizar  un estudio detallado de la metodología de la construcción a lo largo del tiempo antes de la intervención. La metodología sería restaurar lo desaparecido basándose en la analogía o idealizándolo.

En este caso lo que se llevaba a cabo era una restauración de la ruina tal y como se creía que pudo ser concebida.


La segunda tendencia provenía del movimiento romántico del siglo XIX, donde  las ruinas eran bellas por si mismas, evocadoras de otros tiempos. El precursor de este concepto fue John Ruskin, poeta romántico, crítico de arte y reformista inglés.

Según Ruskin la ruina debía de ser consolidada para evitar su desaparición pero jamás restaurada o restituida.

Estos dos conceptos han estado presentes en la restauración de edificios o yacimientos arqueológicos con más éxito en unos momentos que otros. De manera que encontramos resturadores ruskinianos y otros seguidores de Viollet.

La restauración efectuada en Cnosos fue una restauración con el método de Viollet, hoy , con los nuevos concocimientos, se demuestra que fue inventada en muchos aspectos no corespondiendo a la realidad del momento.

Sin embargo es entendida por el gran público que visita las ruinas del palacio.

Si en lugar de la restauración realizada se hubieran dejado las ruinas, el lugar sería menos comprensible para el público en general, estaría reservada a la comprensión de los arqueólogos.

Los historiadores, los arqueólogos tienen como una de sus misiones hacer llegar la información al mayor número de personas posibles, conseguir que otros se enamoren de la Historía y sigan sus pasos. Esto no sería posible solo con ruinas. Es por esto que las actuaciones son variadas.

En algunos casos se realizan solo consolidaciones de los restos encontrados, por falta de información de cómo pudieron ser.

Aquí es donde interviene la arqueología experimental, recreando con los materiales que se encuentran en la zona las posibles viviendas  como sucede en el yacimiento de Numancia.

Otro método es la restauración de las partes del edificio deterioradas siguiendo lo más fielmente posible los métodos y técnicas antiguas y siempre haciendo las reparaciones reversibles. Aunque no sucede en todos los casos.

La restitución total de una ruina es una caso más raro. Puede ser realizado cuando se encuentran la mayor parte de los materiales in situ, dejando sin poner aquellas partes faltantes. Pero como dije es algo muy puntual.

Mury, un beso

 

 

 

 

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