Premoniciones de Omm Seti

Dorothy Louise Eady, conocida para la egiptología como Omm Seti, la madre de Seti ,1.904 a 1.981, nacida en el seno de una acomodada familia inglesa de comienzos del siglo XX. Tras sus experiencia de niña y con sus recuerdos de su vida pasada en el Egipto de los faraones, se dedicó al estudio de los jeroglíficos. Al llegar a los 29 años se traslada a Egipto. Podríamos caer en el error de pensar que estamos ante la presencia de una persona extraña, mística y misteriosa. Pero Eady ,era una persona muy normal y cuerda, interesada en los asuntos políticos del momento. De hecho lucho por el derecho de los egipcios a su independencia de los británicos.

Durante 20 años vivió en la zona de Menfis, participó en las excavaciones de  lugares importantes en la meseta de las pirámides,Gizah, escribió artículos sobre monumentos que luego arqueólogos, como Selim Hassan o Ahmed Fakhry, publicaban como propios, postergando a un segundo plano el trabajo de esta mujer. Para ellos trabajó como asesora en el Servicio de Antigüedades Egipcias. Se ganó el respeto de todos los egiptólogos por sus conocimientos, vinieran estos de donde vinieran.

Parecer extraño que sabiendo que lo que la empujó a Egipto fuera Abydos, a cientos de kilómetros al sur de Gizeh, Omm Seti no viajara a esta ciudad hasta 1952. Lo cual nos muestra que se trataba de una mujer sabia y cuerda. Primero se labró una reputación antes de regresar a su hogar de la vida anterior. De otro modo podían haberla tomado por loca y no le habrían permitido participar de los trabajos en Abydos.

Lo que mejor conocía Omm Seti  era el templo de Seti. En sus diferentes santuarios llevó a cabo los antiguos rituales sagrados de los egipcios, recuperando de los relieves del templo, su significado ya perdido. Profesando incluso la religión de Osiris, celebrando sus fiestas o llevando a cabo ofrendas del mismo modo que si hubiera estado en el 1500 a.C. » Todos los años, el día de la gran fiesta, y también el de los cumpleaños de Osiris e Isis, vengo aquí con ofrendas de vino, pan e incienso. Me encanta venir. Es un lugar en el que verdaderamente me siento como en casa» (Omm Seti, en una entrevista para Nacional Geographic).

Omm Seti llegó a conocer algunos de los secretos mejor guardados de la magia de los faraones. De hecho hoy  Omm Seti figura en todos los libros de egiptología que hablan de Abydos, como la «maga». Su excepcional estudio de la lengua jeroglífica, le permitió acceder a los entresijos mágicos que abundaban en los conocidos Textos de las Pirámides o en el Libro de los Muertos. Pero Om Seti sabía más de lo que simplemente podía sacarse de los textos jeroglíficos. Si solo hubiera sido así, no habría tenido nada de especial y no se la habría tomado en serio, menos siendo mujer, (recordad que estamos a comienzos del siglo XX) ni habría obtenido el reconocimiento que obtuvo.

Y estos conocimientos, de dónde le venían, a Omm Seti. Muchos, son los recuerdos que a través de la escritura automática recopiló durante su juventud, sumados a la información que le proporcionaba en sueños un sacerdote, Hor-Ra. Sin embargo la escritura psicográfica no la perdió con la edad, por el contrario la mantuvo durante el resto de su vida. De hecho se recuerda a Eady quedarse como en trance y al despertar, o volver en si, escribir la información que luego sería de utilidad en los trabajos arqueológicos en Menfis y sobre todo en Abydos. Pero otros provenían de las conversaciones de alcoba, que decía mantener, con Seti.

Los egiptólogos le dieron el nombre de «premoniciones» a estos inusuales conocimientos que poseía esta mujer. Imposibles de conseguir a través del estudio de los templos, palacios o escritura. De hecho, ninguno de los que allí estaba sabían nada de lo que Omm Seti  conocía. Y será gracias a estas «premoniciones», que se harán grandes avances en el conocimiento del templo de Seti en Abydos.

¿Y cuáles fueron estas premoniciones?

Cuando Omm Setit llegó, todos en el lugar conocían su extraña historia, los guardianes del templo de Abydos decidieron ponerla a prueba.La llevaron al templo en una visita nocturna a la luz de las estrellas y la luna, si es que la había. La retaron a que fuera a algunas de las salas del templo, como os podeis imaginar, no le dieron ni una simple antorcha. Y no sólo llegó a ellas con total aplomo, sino que en el camino no se tropezó con nada ni equivocó una sola vez la ruta.  Dorothy Eady se ganó el respeto de los custodios del lugar. Los guardianes, boquiabiertos, tuvieron que aceptar que su conocimiento  no podía haber sido adquirido mediante estudios, ya que entonces el templo estaba en muy mal estado y nadie había publicado planos o descripciones minuciosas del mismo.

Omm Seti, «, realizó un descubrimiento espectacular. Desde niña «sabía» que en Abydos había existido un generoso jardín que nada tenía que ver con el áspero desierto actual. Conocía hasta sus más mínimos detalles y estaba segura de dónde se encontraba: al sudoeste del Templo. Pues bien, pronto los trabajos de Ghazouli confirmaron al milímetro las «visiones» de Omm Seti. «Desde que llegué aquí,recuerda Eady en un escrito suyo, yo insistía en la existencia de ese jardín, que por fin fue descubierto en el lugar exacto donde yo decía que estaba. Había raíces de árboles, raíces de viñedo, pequeños canales para el riego y un pozo, que aún tenía agua».

Cuando Omm Seti fue trasladada al departamento egipcio de antigüedades, el templo de Seti I, estaba en ruinas, y sus trozos desperdigados al aire libre. » Se me presentaron con un montón de fragmentos de piedras inscritas, había más de 2.000, unas muy grandes y otras muy pequeñas. El trabajo consistía en copiar las inscripciones, catalogarlas y, cuando era posible, ajustar unas con otras…» Para la composición  de este inmenso rompecabezas se ayudaba de los viajes astrales que realizó, dejaba volar fuera el «akh», término que empleaban los egipcios para llamar al cuerpo astral, y así  pudo encontrar el orden de  los 2.000 bloques que permanecían desparramados y a la intemperie.

Aun queda por confirmarse el que se refiere a la existencia de una cámara subterránea en Abydos donde se encuentran, segun Omm Seti, los tesoros del Templo y el diario del faraón Seti en diversos papiros, escritos de su puño y letra.

Gracias a esta mujer, los trabajos de restauración emprendidos en Abydos, bajo la supervisión de Edouard B. Ghazouli avanzaron a un ritmo trepidante. Y hoy lo podemos disfrutar.

muri, un beso


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