Don perignon

El vino ha estado presente en las actividades humanas desde hace milenios. Muchas veces este vino pasaba por una segunda fermentación, que generaba burbujas. Esto ocurre espontáneamente y está relacionado con las estaciones y los cambios de temperaturas. En la Biblia hay una referencia de esta segunda fermentación. “Nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden ” (Mateo 9:17). Claro, el vino nuevo, hecho durante el otoño, entra en estado de hibernación. En un cuero viejo, al llegar la primavera, y comenzar a fermentar de nuevo y el CO2 lo hinchaba hasta hacerlo explotar.

Cuenta una leyenda que fue un monje el creador del champagne

Dom Pierre Perignon(1638-1715) era el monje, cuidador y bodeguero de la abadía de Hautvillers, región de Campagne. Comprobó que terminado el invierno, las botellas donde guardaban los caldos estallaban. Su gran afan fue evitar que esto sucediera. En su busqueda de soluciones, lo primero fue encontrar un vidrio de mejor calidad, lo hayó en un vidrio ingles más resistente. Luego el problema fue contener el gas dentro de la botella. Lo resolvió al ver a unos peregrinos que usaban corcho para cerrar sus cantimploras. Perignon uso tapones de corcho hervidos y aun calientes introducidos en la botella y sujeto con alambres. Al enfriarse el corcho cerraba la botella herméticamente.

Se dice que cuando Pierre, luego de haber producido -tal vez involuntariamente- el famoso vino, y tras probar la bebida de una de las botellas guardadas en el sótano, exclamó : ¡Venid pronto, estoy bebiendo las estrellas!,  aludiendo a las burbujas producidas por la fermentación del vino.

La región de Champagne donde se da un clima extremo, condiciones límite para la existencia de la uva, posee sin embargo unos suelos que proporcionan un drenaje perfecto y actúan como regulador térmico. Son parte del milagro de la existencia del don perignon.  Lo explica el crítico vinícola francés Michel Bettane: «Con mucha audacia y savoir faire, los champenois han hecho de la necesidad virtud. En una región que produce mostos pobres en azúcar y ricos en ácido málico, han desarrollado una técnica que exalta la delicadeza de la uva y hace soportable la acidez de un fruto que tiene problemas de madurez cada año».

Curiosas historias.

muri, un beso y FELIZ AÑO, CHIN CHIN¡¡¡

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