Filósofos somos todos

Como aficionado a la lectura de Filosofía, desde siempre me ha llamado la atención que sea cual fuere el autor del trabajo filosófico, debía relacionar sus conclusiones con filósofos “considerados”, cuyos trabajos se tienen en cuenta como cimiento del pensamiento. Si el autor no incluye esta referencia a los anteriores pensadores, el editor se encarga de buscar a algún colaborador para un prólogo, o él mismo lo incluye como preámbulo. Las conclusiones pueden ser las mismas en muchos pensadores, pero sólo ha prevalecido en el tiempo y en la memoria colectiva los nombres de los autores que las han formulado con más elegancia, e incluso a costa de no hacerse entender (como Kant), parece que es el lenguaje lo que ha dado al filósofo más o menos éxito y no su mensaje o doctrina en sí. Ya que un filósofo no inventa nada, sino que define un “estado ya nacido”.

Todos los filósofos opinan desde siempre que un filósofo es aquel que se detiene a reflexionar (contemplar) y transmite su definición de nuestra existencia, de la vida en general, de nuestra conducta y las consecuencias posibles en nuestro entorno. Así que supongo que cualquiera de nosotros, en algún momento de nuestra vida se puede considerar filósofo. La diferencia estriba en que cada vez disponemos de menos tiempo para reflexiones. Nos dedicamos a repetir lo que leemos y damos por sentado que es correcto porque así todos opinan.

 A mi se me ocurren dos frases que simplifican el pasado y el futuro más cercano en el tiempo. Dos frases que pueden estar más o menos acertadas, pero, creo, marcan la desaparición de una época y el inicio de otra y las puedo situar en el tiempo (mi tiempo de observación/contemplación) en el siglo XX hasta los años 80, y desde esta fecha hasta la actualidad. Las frases son:

Siglo XX: Vive por los demás y muere pobre.

Siglo XXI: Vive a lo grande y muere rico.

Puedo hacer como los grandes teóricos de la filosofía y escribir porqué he llegado a definir cada etapa temporal con una sola frase y tan comprimida, y porqué me han transmitido ese pensamiento, pero quizás no sea necesario y todo lector simplemente caiga en la cuenta de que no he “inventado” nada, como ningún filósofo, sino que simplemente he reflexionado un segundo para obviar lo que todos ya sabemos.

 

Toni Ferrando.

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