iCRAFT un brazo dirigido con la mirada

Desde la Universidad de Northeastern, en Boston (EE.UU.) y difundida por Europa Press y diversos medios, nos llega la noticia que todos los discapacitados con parálisis completa esperaban con tanta ilusión. Se trata de un brazo robótico que se controla con los ojos. Cuando vi la noticia por televisión, parecía como si de magia se tratase y no de tecnología. El paciente dirige con la mirada el brazo que sujeta un refresco, y la máquina le acerca la lata con bebida hasta la boca con una precisión más que suficiente.

El brazo robótico ha sido bautizado como iCRAFT. Este artilugio “libera” al discapacitado de la continuada presencia de un cuidador, dejando en una mínima vigilancia su trabajo, el brazo brinda la oportunidad de beber y alimentarse sin necesidad de un protocolo largo de espera, y eso incrementa el buen ánimo de las personas discapacitadas.

El proyecto está dirigido por Mohamed Kante y cinco compañeros de clase de ingeniería eléctrica de la Universidad. La diferencia con otras tecnologías estriba en que este proyecto no necesita de cirugía u otro tipo de invasión, como por ejemplo tienen que realizar para controlar el BrainGate, un brazo que se guía con la mente. Con el iCRAFT no hay conexiones físicas con el usuario, ni palancas bajo la barbilla por ejemplo. El paciente tiene que dirigir su mirada a la pantalla del ordenador y guiar el brazo hasta su punto de destino. El equipo desarrolló un software de seguimiento ocular y a través de distintos segmentos en la pantalla, puede elegir entre platos de comida, bebida o simplemente conectar un modo de espera hasta la hora de la comida siguiente.

BrainGate1

El equipo confiesa sentirse muy emocionado cuando se realizó la prueba y el paciente controló su robot con los ojos de forma tan rápida, consiguiendo dominarlo sin un largo período de entrenamiento, como sucede con la mayoría de ayudas y otros aparatos mecanizados. La sencillez de la interfaz gráfica de usuario, dijo Meleis, es lo más acertado del proyecto, y que existen ahora grandes alternativas de seguir mejorando no sólo la auto-alimentación de los pacientes, sino adaptarlo a otros campos de la medicina, a otros pacientes con otras patologías que también les impida la movilidad de sus extremidades. El coste de otras alternativas robotizadas ronda los 3.500 $, pero el iCRAFT se puede conseguir que se comercialice por unos 900 $ (715 €), otro avance importante para hacer más asequible a las personas con discapacidad conseguir tecnología y mejora en la calidad de vida.

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