Los españoles salvaron más judios que Slinder

Diversos homenajes a los diplomáticos españoles, por las comunidades judias sefardies, en agradecimiento a las decenas de miles de judios salvados, por estos diplomáticos, de las garras del ejército nazi.

¿Sabias que en el año 2004, se celebró en la embajada de España en Argentina, la fundación Raoul Wallenberg realizó un homenaje a los diplomáticos españoles, que salvaron a decenas de miles judios?

Los diplomáticos fueron:

Miguel Angel Muguiro

Miguel Angel de Muguiro era Encargado de Negocios de España en Budapest en Marzo de 1944, cuando las tropas alemanas entran en Hungría. Muguiro se había mostrado muy crítico con el antisemitismo del gobierno húngaro. Sus despachos a Madrid denuncian las leyes excluyendo a los judíos de la vida económica, la obligación de llevar la estrella de David y los distintivos amarillos, los saqueos de los negocios judíos e incluso las reacciones ante estos hechos del pueblo húngaro. Muguiro, denuncia también de los proyectos encaminados a aniquilar a los judíos en Hugría. La posición crítica de Muguiro es fuente de tensiones entre el Gobierno de Madrid y el Gobierno húngaro, que denunció la actitud de Muguiro. Esta situación culminó con el cese de Muguiro, acusado de perturbar las relaciones entre los dos países. Fue sustituido por Ángel Sanz-Briz

Julio Palencia

Su posición clara y decidida le valió el epíteto «el amigo de los judíos» en la correspondencia alemana. En efecto, Palencia llegó a desafiar abiertamente a las autoridades nazis, oponiéndose a la ejecución de un judío búlgaro, León Arié, apelando directamente al Embajador alemán en Sofia para denunciar estos atropellos, y, en fin, logrando que los tribunales búlgaros le autorizasen a adoptar al hijo y a la hija de Arié, a cuya madre alojó en la residencia oficial, y protegió con un pasaporte diplomático español. La tensión llegó a tal extremo que, finalmente, Julio Palencia fue declarado «persona non grata», y tuvo que volver a Madrid, no sin antes afrontar situaciones de gran dramatismo a causa de su intento de llevarse consigo a sus hijos adoptivos, contrariando a los nazis.

José Rojas y Moreno

José Rojas llegó a Bucarest en 1941, denunciando desde el primer momento la política de persecución de los judíos, y adoptando actitudes enérgicas en casos concretos para oponerse a las deportaciones, y tratando en todo momento de mejorar las difíciles condiciones de vida de los judíos, con iniciativas tan curiosas como la confección de carteles que fueron colocados a la entrada de 300 casas de familias judías, con la leyenda «aquí vive un español». Rojas fue responsable de la evacuación a España de 65 judíos sefardíes en 1944, además de proporcionar protección a los bienes y hacienda de otros 200 judíos perseguidos.

Bernando Rolland Miota

Bernardo Rolland, Cónsul General en París desde 1939, se distinguió por su decidida defensa de los judíos, enfrentándose en algunas ocasiones a su embajador, José Félix de Lequerica, que se inclinaba por no contrariar excesivamente a las autoridades de Vichy y a los alemanes. En un primer momento, tras la adopción por el Gobierno de Vichy del «Statut des Juifs», por el que se distinguía a los judíos del resto de la población, imponiéndoles todo tipo de prohibiciones, Rolland concentró sus esfuerzos en evitar la confiscación de los bienes de los judíos

Sebastián Romero Radigales

Romero Radigales desarrolló una frenética actividad para lograr la evacuación de los miembros de la comunidad sefardí de Salónica, llegando a adoptar iniciativas sin instrucciones de Madrid, a resultas de las cuales logró la evacuación en un tren militar italiano de 150 de las 510 personas incluídas en la lista. Este incidente provocó un profundo malestar en las autoridades alemanas.

Angel Sanz-Briz

El total de judíos húngaros protegidos por iniciativa de Sanz-Briz, es difícil de precisar con exactitud. Documentalmente cabe establecer la cifra de 4.295 individuos, divididos de la siguiente manera: 500 niños, 45 pasaportes ordinarios a sefarditas no españoles, 352 pasaportes ordinarios provisionales, 1.898 cartas de protección y 1.500 internados en el campo de Bergen-Belsen, que, si bien no lograron salir de él hasta el final de la contienda, los inacabables trámites para su repatriación pospusieron durante más de un año su envío a los campos de exterminio del Este de Europa.

José Ruiz-Santaella

ingeniero agrónomo fue nombrado Agregado de la Embajada de España en Alemania el 5 de Septiembre de 1942. Desde su puesto, arriesgo su vida en numerosas ocasiones para salvar a judíos perseguidos. Su heróica actividad humanitaria le valió el nombramiento de Justo entre las Naciones concedida por el Museo del Holocausto Yad Vashem.

Fuente: el reloj.com

Y que en Madrid.

La directora de la Casa Sefarad-Israel, Ana Sálomon, y la subsecretaria del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, María Jesús Figa,  presentaron una exposición que conmemoraba la actuación de siete diplomáticos españoles que salvaron la vida de unos 60.000 judíos durante el régimen nazi. La exposición está colocada dentro de la estación de Metro de Nuevos Ministerios de Madrid, al que Sálomon se ha referido como un lugar que «simbólicamente tiene una relación clara con el sufrimiento de las víctimas del Holocausto», en alusión a los trenes y convoyes que transportaban a los judíos a los campos de exterminio.

Los diplomáticos españoles actuaron bajo la indiferencia del régimen franquista y desde las embajadas de París, Atenas, Sofía Bucarest y Berlín, y cuatro de ellos -Ángel Sanz Briz, Jorge Perlasca, José Ruiz Santaella y Eduardo Propper de Callejón- han sido distinguidos con el título de «Justo entre las Naciones» por la institución israelí Yad Vashem.

Fuente: soitu.es

También en Estrasburgo. Los judíos sefardíes, agradecidos con España.

La Casa Sefarad presenta la exposición «Visados para la libertad». Miércoles 21 de enero de 2009

Informe que el embajador alemán en París Otto Abetz envió a Berlín y en el que caracteriza el modo en el que los españoles ven a los judíos:

«En resumen, se constata que los españoles tienen un gran interés en proteger a los judíos de nacionalidad española de la aplicación de los decretos alemanes contra los judíos. Parece que estos señores entendieron la explicación de por qué todos los judíos sin excepción están obligados a inscribirse en el registro y qué excepciones son inadmisibles. Aparte de eso, no ven ninguna diferencia entre los conceptos judío y español. A los judíos de nacionalidad española los consideran españoles y no judíos. París, 21 de noviembre 1940»

Fuente: elrevolucionario.org

¡Saca pecho, que se vea el orgullo patrio!

muri, un beso


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