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Venganza-Justicia-Maldición

Venganza, justicia, maldición todas son diferentes aspectos de la misma idea, tomar la revancha.

La revancha puede ser personal madurada, planeada y llevada a cabo por uno mismo lo que la convierte en venganza.

La revancha podemos cederla a la justicia, ella castigará por nosotros y esperamos se haga con contundencia.

Cuando no queremos mancharnos las manos o  no podemos, cuando no creemos en la justicia o esta nos ha fallado solo nos queda una salida, que las fuerzas del universo caigan sobre nuestro objetivo.

Estas fuerzas pueden estar encarnadas tanto por los dioses benéficos, como por los demonios maléficos o por los muertos.

Lo que queremos cuando buscamos la revancha es causar dolor a la persona que nos lo ha producido.

Queremos que sufra y queremos verlo sufrir y queremos regodearnos en su sufrimiento. Unos querrán que el sufrimiento sea el equivalente al que han producido con la intención pedagógica del aprendizaje.

Otros quieren que sufra, verlo sufrir, regodearse en el dolor del responsable de nuestro dolor y pena. El aprendizaje nada tiene que ver en esto.

A menor medida es lo que sucede cuando repetimos actos que hemos recibido, nos han hecho daño pero están socialmente admitidos y repetimos como acto de venganza, novatadas, collejas, el peor trabajo a los novatos, la prepotencia del que asciende a jefe sobre los inmediatos inferiores, etc.

La venganza es la respuesta natural del hombre, lo que te pide el cuerpo. A ti y al que ha recibido el daño por ti, o a terceras personas, que por afinidad, se unen a tu dolor y a tu venganza, y así  te vuelve.  Apareciendo una nueva necesidad de venganza y continúa así hasta el infinito.

Un ejemplo que todos entenderemos son las venganzas de las mafias italianas en USA. O las rafias gitanas.

En la antigúedad se buscó un modo de controlar estos eternos ciclos donde familias enteras entraban en la venganza. Un intento fue la creación de la ley del Talión.

El término Talión es una palabra latina cuyo significado es igual o semejante. La encontramos en los textos bíblicos con la famosa frase de «ojo por ojo y diente por diente».

En esta época sin leyes claras y escritas, basadas en la persona que la impartía, generalmente sacerdotes del dios correspondiente, se podían dar castigos desproporcionados por actos leves simplemente por prejuicios de clase o personales.

Con la ley del Talión se buscó poner limitaciones a la venganza desmesurada y sin límites.

En la evolución de la aldea a la ciudad se hizo cada vez más necesario un conjunto de leyes que regularan y aseguraran la cohesión social.

Las primeras leyes conocidas aparecieron en el siglo XVIII a.C , el exponente más famoso son las leyes de Hammurabi, inscritas en una estela para que la gente pudiera leerlas y conocer sus derechos.

Encontramos en ellas la venganza limitada de la ley del Talión y una novedad la compensación económica.

5. Si el juez de un caso llega a una decisión y la presenta por escrito, y luego se descubre que hubo un error en la decisión y que fue por su culpa, entonces debe pagar 20 veces la multa impuesta por él en el caso, será públicamente apartado de su puesto y nunca más podrá dedicarse a la judicatura.

209. Si un hombre golpea a una mujer embarazada, lo que le provoca el aborto, entonces deberá pagar 10 shekels por su pérdida

210. Pero si la mujer muere también entonces la hija del agresor será sentenciada a muerte.

Las leyes fueron un gran logro social que llevaron a su máxima expresión en el mundo antiguo los romanos y copiadas y ampliadas por las sucesivas etapas históricas hasta hoy.

A esto le llamamos justicia porque cedemos nuestra venganza a las leyes y a los jueces que la administran.

Y si no funciona nada, o si la justicia no nos satisface y no podemos llevar a cabo la venganza. Pues aun nos quedan las maldiciones.

El temor a las fuerzas de la naturaleza a lo desconocido impulsó la creación de los dioses y seres mayores o menores tanto malignos como benignos a los que podemos invocar a través de frases mágicas para que en nuestro nombre lleven a cabo nuestra venganza.


También es común la invocación de los muertos, seres que permanecen en el más allá, ese espacio misterioso y poderoso por desconocido,  recordemos que se teme a lo que no se conoce, para que ellos hagan efectiva nuestra venganza.

Ejemplos tenemos muchos, la maldición de Tutankamón, la maldición gitana, o las maldiciones de cultura subsaharianas que tiene a tantas mujeres obligadas a ejercer la prostitución por miedo a las maldiciones que les pueden arrojar.

Una versión de estas maldiciones las encontramos en los refranes como recoges lo que siembras, se recibe lo que se da, asi como haces te harán, etc.

Donde la teoría es que la propia vida se encargará de castigar al infractor por sus malas acciones, que es en definitiva lo que deseamos.

Yo creo en esta venganza, porque la vida se encarga de devolvernos lo que le hemos dado y no tiene por que ser en esta vida.

Muy un beso

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