Agua de niebla

Iba conduciendo, no dejaban de funcionar los limpiaparabrisas, no se veía nada a través de la niebla que muy lentamente iba atravesando.

Es increible la cantidad de agua que puede contener estas nubes bajas, si caminas a través de ellas terminas con la cara empapada y la ropa humedecida.

Este es el gran potencial de la niebla, un potencial que aprovechan algunas plantas y algunos insectos que habitan en zonas de bajas precipitaciones.

El escarabajo estenocara, que vive en el desierto de Namibia pone su cuerpo, con el culo en pompa, en un lugar alto esperando a que llegue la niebla (más de 200 días de niebla al año), esta se condensa sobre su duro caparazón y resbala hacía su boca.

En la isla del Hierro, los bibamches, originarios habitantes de la isla del Hierro, antes de la llegada de los europeos, aprovechaban la cualidad del árbol garoe para recoger el agua de niebla. De hecho hoy en día aún se mantiene la costumbre de aprovechar el agua de la niebla, como en Taganana donde recogen el agua de niebla en ramas de brezo sujetas a un recipiente.

 

En otras áreas, como en el seco altiplano del sur de América, sus habitantes llevan aprovechando este recurso mucho tiempo atrás.

Ahora es cuando científicos de todo el mundo se han dado cuenta del potencial que suponen estas nieblas en el abastecimiento de agua y se han puesto manos a la obra.

Robert Schemenauer, un meteorólogo canadiense, ha creado un sistema de captación de agua de la niebla, a través de unas pantallas de polipropileno, que se encargan de recoger el agua y almacenarla. En Perú, donde ha puesto en práctica sus pantallas, se han llegado a recoger unos 500 litros de agua diarios.

En Chile los arquitectos chilenos Alberto Fernández y Susana Ortega han construido una torre de niebla que  produce entre 20.000 y 200.000 litros al día. Traducido en viviendas serían entre 1.000 y 10.000 viviendas

Aquí en España, no es un tema nuevo, se han desarrollado diversas investigaciones, destacar la experiencia de Ceballos y Ortuño en 1.952, la de Krammer en 1.974  o la de I.C.O.N.A.en 1983. Parte de estos conocimientos han saltado a los medios a partir de 1986 aunque en muy pequeña medida. En la actualidad estos estudios siguen en pleno auge.

Según Millán Millán Muñoz, director del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), tras emplear un sistema de recogida de agua de la niebla, dice haber conseguido más de 700 litros de agua/día.

“Se captura más agua de la que se pensaba, por lo que parte del agua de la cuba se utiliza para, con un sistema de goteo, para reforestar casi todos los picos de montaña de la Comunidad Valenciana”.

Otros muchos son los sistemas que se están buscando para conseguir este producto tan básico, de hecho ahora que falta el agua en tantos lugares y que se preveé que con el cambio climático muchas serán las zonas de la Tierra que puedan quedarse sin este elemental elemento los diferentes sistemas están proliferando.

Como las flores de niebla, un proyecto de Iwamotto Scot, el Hydro-net. Consiste en una nueva red infraestructural para abastecer de agua y combustible a San Francisco. Parte del agua se obtiene a partir de las llamadas “flores de niebla”, los elementos estrellados de color rosa de la imagen, que convierten en agua la niebla de sobrevuela la ciudad.

 

Otro es el sistema de pirámide invertida que combina la sencillez del diseño con la capacidad para conducir el agua por gravedad hacia un punto. Posee la ventaja de generar una huella mínima y crear un espacio de sombra que puede ser utilizado por la gente.

 

O sistemas individuales.

 

Fuente: jmdaganzo, infonatura y urbanarbolismo

 

 

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