Caperucita roja del siglo XX

Versiones del siglo XX

El cuento de caperucita ha dado para una gran cantidad de películas y cuentos pornográficos por el componente sexual que deja entrever. El lobo amable que la desea, el lobo que se mete en la cama y la espera, el lobo que la invita a meterse en la cama con él, el lobo que todo lo tiene grande, el lobo que acaba con la inocencia de la niña cuando se la come.

Todo son alusiones sexuales, el sentimiento de lujuria que sienten los hombres necios hacia las niñas jóvenes e inocentes que no conocen el sexo.

Es curioso y al mismo tiempo muy loable para Perrault, como es la primera vez en la historia de los cuentos, del siglo XV, en la que no es la mujer la culpable de los deseos lujuriosos, de este tipo de hombres sin ética, ni moral que busca la perversión de una muchacha inocente, con engaños, para su propio beneficio. ¿Recordais la moraleja?  «Vemos aquí que los adolescentes y más las jovencitas elegantes, bien hechas y bonitas, hacen mal en oír a ciertas gentes, y que no hay que extrañarse de la broma de que a tantas el lobo se las coma. Digo el lobo, porque estos animales no todos son iguales: los hay con un carácter excelente y humor afable, dulce y complaciente, que sin ruido, sin hiel ni irritación persiguen a las jóvenes doncellas, llegando detrás de ellas a la casa y hasta la habitación. ¿Quién ignora que lobos tan melosos son los más peligrosos?».

Existen otras adaptaciones del cuento en el siglo XX para películas, videojuegos y comics, entre otros.

En la serie de videojuegos alusión a su personaje que parecía ser una niña indefensa.

En la ciudad de Tokyo, la protagonista, una niña de 11 años llamada Akazukin (Caperucita Roja) vaga desnuda por las calles de la ciudad con sólo una capa de color rojo, buscando hacer realidad su deseo, ser comida por Sr. Lobo para terminar con su vida «inmortal». Para conseguir esto, hasta es capaz de dejarse violar, aunque castiga a aquél con quien se topa si no es el Sr. Lobo.

American McGee pone un hacha en manos de La Caperucita Roja, en su versión gore.

Otra es la versión actual de «Cuentos infantiles politacamente correctos» donde James Finn Garner quita toda la carga sexista, racista o nacionalista (www.elerizoazul.org/html/alparla/cuentos/caperucita_de_garner).

No te lo pierdas es buenísimo.

Un ejemplo:

Dice el lobo»- Soy feliz de ser quien soy y lo que soy -y,saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla.

Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión quehabía realizado de su espacio personal».

muri, un beso

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