La higiene es paradigmática

La higiene es algo tan cotidiano en nuestro quehacer diario que ni siquiera nos paramos a pensar en su importancia.

Lavarnos a diario, emplear ropa límpia, lavar los alimentos, conservarlos para que no se estropeen en cámaras frigoríficas, un sistema de eliminación de basuras, cuartos de baños en todas las casas, agua corriente, jabones, champús, detergentes, quitagrasas, desinfectantes y un largo etc.

Pero no siempre fue así, de hecho hoy en todas las partes del mundo sigue sin ser así. Creo no equivocarme si digo que todos hemos vistos en alguna ocasión la escena de los mercados en África, en el sur de América y algunas áreas de Asia, matar animales en mitad de la calle y colgar sus troceadas piezas, en ganchos sin limpiar, en improvisados puestos en los mercados de estas poblaciones, donde el polvo, las toses de los viandantes, las moscas y las manos, sin limpiar, toquetean los productos.

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De hecho es una cotidiana advertencia para los viajantes el no comer nada que no haya sido cocinado previamente salvo la fruta, bien lavada con agua envasada y no tomar ninguna bebida que no esté envasada.

Nuestro cuerpo no tiene ya los anticuerpos necesarios para poder luchar contra todo el conjunto de microorganismos que proliferan en estos alimentos, como los poseen los autóctonos y a pesar de ello, las deficientes condiciones higiénicas, lleva a la muertes a muchos de sus habitantes.

Y todo ello gracias a la higiene, que por un lado nos ha hecho más débiles frente a las enfermedades y por el otro ha logrado que disminuyan las muertes provocadas, precisamente, por estos microorganismos que esparcieron epidemias por toda Europa.

La higiene es en si misma paradigmática, pues cuanto más higiénicos nos vamos volviendo, más sanos y menos muertes pero al mismo tiempo mas débiles frente a algunos agentes, como demuestra el elevado número de alérgicos, que últimamente se están relacionando con el exceso de higiene.


No nos engañemos, para que el cuerpo pueda reaccionar contra ciertos microorganismos, tenemos que inmunizarnos intriduciéndolos en el organismo, a modo de vacuna, cuando somos niños. Ese es el momento en el que no nos importa si tenemos las manos sucias o no, algunos comen tierra, otros se comen los mocos, todo lo tocan, en todas partes se meten, y se van inmunizando lenta y paulatinamente.

Es por esto que la generación de posguerra es tan dura y ha sobrevivido tan bien, a partir de ahí, el exceso de  higiene, ha producido generaciones más debilitadas frente a los microorganismos.

Cual es el origen de esta obsesión por la higiene, bueno eso será otro día.

 

mury, un beso

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