China entra en la carrera del cohete reutilizable: quién ha conseguido aterrizar y volver a volar

China acaba de añadir un nuevo nombre a la reducida lista de compañías capaces de recuperar la primera etapa de un cohete orbital. LandSpace ha aterrizado con éxito el propulsor de su Zhuque-3 (ZQ-3), después de que su primer intento terminara en accidente en diciembre de 2025. El logro invita a comparar hasta dónde han llegado SpaceX, Blue Origin, Rocket Lab y los nuevos programas chinos, pero también obliga a distinguir entre aterrizar un cohete y reutilizarlo de verdad.

Las claves de los cohetes reutilizables en 20 segundos

  • LandSpace ha logrado el primer aterrizaje terrestre de un propulsor orbital realizado por una empresa privada china.
  • China ya había recuperado en julio el estatal Long March-10B, mediante un sistema de captura sobre una plataforma marítima.
  • SpaceX sigue muy por delante en reutilización operativa con Falcon 9.
  • Blue Origin recupera la primera etapa de New Glenn y trabaja en aumentar su reutilización.
  • El siguiente examen para China será volver a lanzar los mismos propulsores recuperados.

Hay algo fascinante en observar cómo un cilindro de decenas de metros cae desde el cielo, enciende sus motores a pocos kilómetros del suelo y termina prácticamente inmóvil sobre una plataforma. Hace apenas dos décadas parecía una extravagancia. Ahora varias compañías consideran que recuperar el cohete es una parte esencial de la economía espacial.

Pero no todos los sistemas reutilizables están en el mismo punto.

Unos han aterrizado una etapa una vez. Otros han demostrado que pueden volver a utilizarla. Y SpaceX lleva años haciendo algo todavía más difícil: convertir la recuperación y reutilización en una operación rutinaria.

El Zhuque-3 acaba de superar la primera de esas barreras.

LandSpace demuestra que China también puede aterrizar un cohete orbital

El ZQ-3 pertenece a LandSpace, una de las empresas privadas más interesantes de la nueva industria espacial china.

Se trata de un lanzador de dos etapas construido en acero inoxidable y alimentado con metano y oxígeno líquido. Su primera etapa utiliza nueve motores de la familia TQ-12 y está diseñada para regresar mediante propulsión y aterrizar verticalmente sobre patas desplegables.

Su primer vuelo llegó el 03/12/2025.

La misión consiguió alcanzar el espacio, pero la recuperación terminó mal. Una anomalía durante la fase final provocó que el propulsor se estrellara.

LandSpace lo ha intentado de nuevo en agosto de 2026 y esta vez el resultado ha sido muy diferente: la primera etapa ha descendido de forma controlada y ha aterrizado verticalmente.

Eso convierte a la compañía en la primera empresa privada china que consigue recuperar de esta manera una primera etapa después de un lanzamiento orbital.

La palabra importante ahora es «recuperar».

LandSpace quiere que cada primera etapa del Zhuque-3 pueda utilizarse hasta 20 veces, pero todavía tiene que demostrarlo. Su siguiente gran objetivo será inspeccionar el propulsor recién recuperado, reacondicionarlo y conseguir que vuelva a volar.

Ese será un logro tecnológicamente más importante que el aterrizaje por sí solo.

SpaceX, Blue Origin, LandSpace: ¿quién reutiliza realmente sus cohetes?

Hablar simplemente de «cohetes reutilizables» puede producir una comparación engañosa.

La reutilización tiene varios niveles.

Primero hay que demostrar un descenso controlado. Después recuperar físicamente el vehículo. El siguiente paso consiste en volver a utilizarlo y, finalmente, conseguir repetir el proceso suficientes veces y con suficiente rapidez como para que tenga sentido económico.

Esta es una fotografía simplificada de algunos de los principales programas:

Empresa / organizaciónCoheteRecuperación¿Ha volado de nuevo una etapa recuperada?Situación
SpaceXFalcon 9Aterrizaje verticalReutilización rutinaria
Blue OriginNew ShepardAterrizaje verticalReutilización rutinaria suborbital
Blue OriginNew GlennPlataforma marítimaReutilización orbital en desarrollo
LandSpaceZhuque-3Aterrizaje verticalTodavía noPrimera recuperación conseguida
CALT / CASCLong March-10BCaptura mediante redTodavía noPrimera recuperación conseguida
Rocket LabElectronRecuperación marítimaNo como etapa completaDesarrollo de tecnologías reutilizables
Rocket LabNeutronAterrizaje previstoNoEn desarrollo

La tabla muestra por qué SpaceX continúa en otra categoría.

Falcon 9 no solamente aterriza.

Sus propulsores regresan, se inspeccionan y vuelven a lanzarse. Algunas primeras etapas han realizado decenas de misiones. La reutilización forma parte de la operación comercial normal del vehículo.

Eso cambia completamente la pregunta.

Ya no se trata de «¿puede aterrizar este cohete?», sino de «¿cuántas veces puede volar y cuánto cuesta prepararlo para la siguiente misión?».

Blue Origin tomó otro camino, pero llegó antes

Hay además una curiosidad histórica.

SpaceX no fue la primera compañía que consiguió aterrizar verticalmente un cohete después de llegar al espacio.

Blue Origin lo hizo con New Shepard en noviembre de 2015. El vehículo es suborbital, por lo que la comparación con Falcon 9 requiere cautela, pero consiguió demostrar recuperación y reutilización vertical.

SpaceX alcanzó pocos días después otro hito mucho más difícil: aterrizar la primera etapa de un Falcon 9 después de una misión orbital.

Desde entonces las trayectorias de ambas compañías han sido muy diferentes.

New Shepard se convirtió en un sistema reutilizable para vuelos suborbitales, mientras Falcon 9 terminó construyendo una enorme cadencia de misiones orbitales.

Blue Origin ha trasladado ahora esa experiencia a New Glenn, su enorme lanzador orbital.

Su primera misión, en enero de 2025, consiguió alcanzar la órbita, aunque perdió el propulsor durante el intento de recuperación. En noviembre de ese mismo año, durante NG-2, la compañía consiguió aterrizar la primera etapa en su plataforma marítima Jacklyn.

Y Blue Origin ya ha ido un paso más allá: ha vuelto a lanzar un propulsor recuperado de New Glenn.

Esto coloca actualmente a Blue Origin por delante de los nuevos programas chinos en la parte más difícil del proceso: demostrar reutilización orbital real.

China está probando dos soluciones completamente diferentes

La parte quizá más curiosa de la carrera china es que sus dos primeros éxitos han utilizado métodos diferentes.

LandSpace ha elegido una solución reconocible.

El Zhuque-3 regresa propulsivamente y aterriza sobre patas. Conceptualmente es la misma idea utilizada por Falcon 9, aunque las características técnicas de ambos vehículos sean diferentes.

El estatal Long March-10B ha elegido algo bastante más llamativo.

Su primera etapa no necesita posarse sobre una plataforma. Desciende verticalmente hacia una estructura marítima y es atrapada mediante un sistema de cables y red.

El concepto recuerda, salvando las importantes diferencias técnicas, a la decisión de SpaceX de eliminar las patas de Starship/Super Heavy y capturar el enorme booster mediante los brazos de la torre de lanzamiento.

Hay una razón para complicarse tanto.

Todo lo que lleva un cohete pesa.

Las patas, sus mecanismos de despliegue y los refuerzos estructurales necesarios para soportar el aterrizaje consumen parte de la masa que podría dedicarse a combustible o carga útil.

Si la infraestructura terrestre o marítima se encarga de detener el vehículo, parte de ese hardware puede desaparecer del cohete.

El problema es que la precisión necesaria aumenta enormemente.

Starship juega otra partida

Hay otro vehículo que dificulta todavía más cualquier comparación: Starship.

Falcon 9, Zhuque-3 y New Glenn persiguen principalmente la reutilización de su primera etapa. Starship fue concebido alrededor de un objetivo mucho más ambicioso: recuperar y reutilizar tanto el propulsor Super Heavy como la nave superior.

Además, la escala es completamente diferente.

El Zhuque-3 se mueve en capacidades de decenas de toneladas hacia órbita terrestre baja dependiendo del perfil de recuperación. Starship está diseñada para transportar cargas muy superiores.

Y SpaceX tampoco quiere aterrizar Super Heavy sobre patas.

La compañía ha demostrado la captura del booster directamente mediante los brazos mecánicos de la torre, conocidos popularmente como los «chopsticks».

El objetivo final es reducir al mínimo el hardware de aterrizaje transportado por el vehículo y acelerar su preparación para otro vuelo.

Starship, sin embargo, recuerda precisamente por qué conviene no reducir la reutilización a un único momento espectacular.

Capturar un booster es impresionante. Conseguir un sistema completamente reutilizable, fiable y capaz de operar con alta frecuencia es bastante más difícil.

¿Por qué todo el mundo quiere copiar la reutilización?

La explicación aparentemente obvia es el precio.

Tirar un cohete después de cada misión parece comparable a desechar un avión después de cruzar el Atlántico.

La realidad es algo más complicada.

Recuperar una etapa exige combustible adicional, sistemas de navegación, protección térmica, estructuras reforzadas y, dependiendo del diseño, patas, superficies aerodinámicas y otros componentes.

Después hay que inspeccionarla y posiblemente reparar o sustituir piezas.

Por eso reutilizable no significa automáticamente barato.

El ahorro aparece cuando el vehículo puede volver a utilizarse muchas veces sin que su mantenimiento se acerque al coste de fabricar uno nuevo.

SpaceX ha demostrado que esa ecuación puede funcionar con Falcon 9. Las compañías que llegan después intentan ahora encontrar su propia respuesta.

China tiene además un incentivo enorme.

Sus planes de constelaciones de satélites necesitan una cantidad de lanzamientos difícil de sostener utilizando exclusivamente cohetes desechables. Si pretende desplegar miles de satélites y competir con redes como Starlink, aumentar la frecuencia de lanzamiento será tan importante como fabricar los propios satélites.

El aterrizaje es solo el principio

Por eso el éxito de LandSpace es importante, pero su próximo lanzamiento puede serlo todavía más.

La compañía ya sabe que puede lanzar el Zhuque-3, separar la primera etapa, hacerla regresar y colocarla verticalmente sobre tierra.

Ahora tiene delante preguntas bastante menos fotogénicas.

¿Qué daños ha sufrido? ¿Cuántas piezas necesitan sustitución? ¿En qué estado están los nueve motores? ¿Cuánto cuesta inspeccionarlo? ¿Cuánto tiempo necesita antes de volver a la plataforma?

Y, sobre todo, ¿puede despegar otra vez?

LandSpace pretende volver a utilizar el propulsor recuperado dentro de aproximadamente seis meses.

Si lo consigue, China pasará de haber demostrado la recuperación de cohetes orbitales a empezar a demostrar su reutilización.

Después llegará la prueba realmente complicada: hacerlo otra vez. Y otra. Y otra.

Ahí está la enorme ventaja que SpaceX ha construido durante la última década. No consiguió simplemente aterrizar un Falcon 9. Consiguió que, con el tiempo, ver aterrizar uno dejase de parecer noticia.

Preguntas frecuentes

¿Qué empresas tienen cohetes reutilizables?

SpaceX y Blue Origin ya han reutilizado vehículos recuperados. LandSpace acaba de conseguir su primera recuperación del Zhuque-3, mientras otros fabricantes como Rocket Lab trabajan en diferentes sistemas de recuperación y futuros vehículos reutilizables.

¿Es LandSpace la primera empresa china que recupera un cohete orbital?

Es la primera empresa privada china que consigue un aterrizaje terrestre de una primera etapa orbital. El programa estatal chino había recuperado anteriormente el Long March-10B mediante un sistema de captura marítima.

¿El Zhuque-3 ya es completamente reutilizable?

Todavía no. LandSpace ha demostrado la recuperación de la primera etapa, pero falta volver a lanzar ese propulsor. La empresa plantea hasta 20 usos por booster como objetivo futuro.

¿Qué compañía lleva ventaja en cohetes reutilizables?

SpaceX mantiene una ventaja considerable en reutilización orbital gracias a Falcon 9, tanto por número de recuperaciones como por reflights y cadencia. Blue Origin también ha demostrado reutilización con New Shepard y, más recientemente, con la primera etapa orbital de New Glenn.

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