Pataki Oggún


Los pattaki son historias basadas en los distintos dioses yoruba con los que mediante metáforas y ejemplos se pretende enseñar a los seguidores de esta religión. Si quieres saber algo más sobre ella pincha en religión Yoruba.

Pattaki del orisha Oggún
Oggún, el dueño del hierro, es un montuno irascible y solitario. Cuando los orishas bajaron a la tierra fue él quien se encargó, con su machete infatigable, de cortar los troncos y las malezas para abrirles paso.

Vivía entonces en casa de sus padres, Obatalá y Yemú y junto a sus hermanos Ochosi y Elegguá. Oggún estaba enamorado de su madre y varias veces quiso violarla, lo que no consiguió gracias a la vigilancia de Elegguá. Oggún se las arregló para conseguir su propósito pero, para su desgracia Obatalá lo sorprendió.

Antes de que éste pudiera decir nada, Oggún gritó: «Yo mismo me voy a maldecir. Mientras el mundo sea mundo lo único que voy a hacer es trabajar para la Ocha». Entonces se fue para el monte sin más compañía que sus perros, se escondió de los hombres y ningún orisha que no fuera Ochosi, su hermano el cazador, consiguió verlo.
Trabajaba sin descanso, pero estaba muy amargado. Además de producir hierros, se dedicó a regar ofoché por todas partes y el arayé comenzó a dominar el mundo. Fue entonces cuando Ochún se metió en el monte, lo atrajo con su canto y le hizo probar la miel de la vida.
Oggún siguió trabajando, pero perdió la amargura, no volvió a hacer ofoché y el mundo se tranquilizó.
Hay quienes dicen que cuando salió del monte, Ochún lo llevó hasta Olorun, quien lo amarró con una cadena enorme, pero esto es un cuento. ¿Qué cadena podía ser más fuerte que la miel de Ochún?


A consecuencia de la historia anterior se plantea que Oggún es el mochoggún o ayudante de todos los orichas, el encargado de darles de comer, pues con el cuchillo son sacrificados los animales que les son ofrendados y el cuchillo es una de las herramientas de Oggún; es decir, la sangre derramada sobre las soperas de los diferentes orichas cuando están comiendo pasa primero por Oggún y de ésta forma siempre está trabajando.

Oggún, que gusta del silencio y tranquilidad del bosque, fue molestado en una ocasión por el estridente canto de un gallo; el orisha insultado por el animal,tomó al gallo y le cortó la cabeza de un golpe con su machete bebiendo toda su sangre. Por eso a Oggún le son sacrificados gallos.

Los atributos que representan a este orisha son en general, todos los útiles hechos en hierro, machetes, palas, picos, martillos, yunques,  guadañas, serruchos, clavos, cuchillos, pistolas, etcétera.

Los bailes para representar este pattki tiene dos mímicas: La belicosa, blandiendo un machete y la laboriosa, que puede ser de carácter agrícola, cortando las yerbas con el machete artesanal o al estilo del herrero, golpeando con el martillo. En el primer caso Oggún baja agachado, avanzando un pie mientras arrastra el otro, como librándose de un machetazo involuntario, en el segundo caso mima la gesticulación del herrero, blandiendo el martillo y golpeando el yunque.
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Adaptación al catolicismo. Se sincretiza con San Pedro, el príncipe de los apóstoles. Tras la muerte y resurrección de Jesús se dedico a la predicación, por ello fue apresado y encadenado. Gracias a la aparición de un ángel, las cadenas se desprendieron de sus manos y pudo escapar. Todo parece indicar que su tradicional representación con las llaves o bien el incidente de las cadenas hicieron que lo asociaran a Oggún, el dueño de los hierros.
mury, un beso

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