Ictíneo II

Narciso Monturiol construyó un submarino propulsado a mano con el ánimo de ayudar a los recolectores de coral, como os conté en el post Ictíneo I. Narciso metido en faena vio la posibilidad de crear uno de mayor tamaño, el Ictíneo II.

Me pregunto si no andaría pensando en vendérselo al  ejército al proveer a este segundo submarino de cañón, aunque el artículo de eso nada menciona.

El caso es que 1862, y gracias a su fama, realizó una suscripción popular para la construcción de un submarino mayor, logro recaudar facílmente el dinero necesario.

Junto con el ingeniero naval Juan Monjo en tres años logro tener en funcionamiento el Ictíneo II. Lo rápido que se hacían las cosas antes.

La forma y los materiales eran semejantes al los del primero, su tamaño, sin embargo era mucho mayor. Contaba con 17 m de eslora, 3 m de manga y  3’5 m de altura.

Mantuvo las innovaciones que puso en práctica con el primer Ictíneo, doble casco que podía ser inundado para la inmersión, lastre para emergencias, y añadió un cilindro de plomo que se movía a lo largo de la nave para darle estabilidad, además de un cañón de 100 mm.


La profundidad a la que teóricamente podían llegar sus 20 tripulantes era de 5o m y como el anterior 16 de estos tripulantes eran los encargados de mover a mano la hélice del submarino.

El 2 de octubre de 1864 el Ictíneo II fue botado, en esta su primera inmersión permaneció bajo el agua a 30 m de profundidad durante 7 horas y media.

Sin embargo Monturiol no estaba satisfecho con la velocidad, no alcanzaba los 2’5 nudos con los que  había contado, eso le impediría atravesar las corrientes en contra.

No obstante realizó 13 inmersiones durante las cuales efectuó pruebas con el cañón. Mas de 30 tiros fueron lanzados, la fuerza de los cañonazos causaban graves daños estructurales, había que cambiarlo por otro sistema como los torpedos de botalón.

Monturiol para solucionar el problema de la velocidad decidió incorporarle un motor de vapor realizado por su yerno, José Pascual y Deop,  ingeniero industrial. Este fue el primer submarino propulsado por un motor.

No obstante realizó 13 inmersiones durante las cuales efectuó pruebas con el cañón. Mas de 30 tiros fueron lanzados, la fuerza de los cañonazos causaban graves daños estructurales, había que cambiarlo por otro sistema como los torpedos de botalón.

El motor en superficie quemaba carbón moviendo un motor de 2 pistones desarrollando una potencia de 8 CV. Para las inmersiones, ante la necesidad de la ausencia de humo, otro motor con solo un pistón y 2 CV quemaba una mezcla de clorato potásico, zinc y peróxido de manganeso que no emitía humo ni, muy importante, consumía oxígeno.


Las pruebas en superficie se realizaron el 22 de octubre de 1867, la inmersión solo se realizaron en los talleres ya que los motores elevaban mucho la temperatura del interior de la nave.

Todas estas reforma hicieron que los costes se elevaran llevando a la sociedad que financiaba el proyecto a la quiebra el 1 de enero de 1968.


La quiebra y la falta de visión comercial y tecnológica de la sociedad española, llevó a que el submarino embargado y despiezado fuera vendido como chatarra para pagar a los acreedores.

Y así de triste acaba esta historía de iniciativa e invención.

Esto es lo que nos pasa a los españoles por elegir a gobernantes incompetentes y sin visión de futuro.

Fuente: Revista Historia de Iberia Vieja

mury, un beso

Ir arriba