Para la ciencia, regalar regalos no está mal

Cuando llega la Navidad, y nos encontramos con todos los regalos que hemos recibido, podemos diferenciar claramente entre dos tipos de ellos: los que verdaderamente necesitábamos, o los que no pero de todos modos nos vienen muy bien, por las razones que sean; o aquellos que ni requeríamos, ni nos agradan, ni podemos llegar a encontrarles alguna utilidad añadida a la que por defecto se supone que tienen.

En este sentido, en Estados Unidos y algunos otros países de Europa, se ha hecho muy común en los últimos tiempos, y especialmente en las Navidades, que cuando recibimos un regalo al que no podemos sacarle mayor provecho, lo tomemos luego para obsequiárselo a otra persona, y de esta forma lograr quitárnoslo de encima, y al mismo tiempo, quedar bien con quien lo recibe.

Esta tendencia, que se ha instaurado y parece llegar para quedarse, es denominada por quienes la practican como “regifting”, lo cual podríamos traducir como “re-regalar”, o “reciclaje de regalos”, y está siendo seriamente investigada por estudiosos como por ejemplo la psicóloga Gabrielle Adams, profesora de la Escuela de Negocios de la Universidad de Londres, que ha volcado algunos de sus primeros resultados en la prestigiosa revista “Psychological Science”.

“Mis colegas y yo nos interesamos en esta tendencia, porque es una práctica cultural común que todavía sigue censurándose. Todos conocemos personas que re-regalan, o tal vez lo hacemos nosotros mismos, pero en general cuesta reconocerlo”, ha explicado esta especialista al periódico digital Notife en las últimas horas.

La cuestión del caso, según cuenta esta experta, no es tanto cómo se puede sentir la persona que sabe que está recibiendo un obsequio que en principio era para otra, sino en qué situación queda aquella que, habiendo regalado algo, ve como el agasajado no atiende su regalo, y por el contrario, aprovecha para regalárselo a alguien más. Y tú, alguna vez has practicado regifting? Cuéntanos tu experiencia.

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